Los microorganismos patógenos (bacterias, virus, hongos, parásitos…) pueden causar infecciones graves si no se manejan correctamente en laboratorios, instalaciones sanitarias o entornos industriales sensibles.
Por eso, la bioseguridad es clave para proteger tanto al personal como al entorno.
En este artículo veremos:
- Qué son los microorganismos patógenos.
- Niveles básicos de riesgo biológico.
- Principales medidas de bioseguridad para prevenir contagios.
¿Qué son los microorganismos patógenos?
Son aquellos capaces de producir enfermedad en humanos, animales o plantas. No todos los microorganismos son peligrosos, pero algunos pueden:
- Causar infecciones leves o graves.
- Transmitirse por contacto, vía aérea o a través de fluidos.
- Sobrevivir en superficies o en el ambiente durante largos periodos.
Ejemplos son ciertas cepas de Escherichia coli, virus respiratorios o hongos oportunistas.
Niveles de riesgo biológico
De forma general, los agentes biológicos se clasifican en niveles de riesgo (1 a 4), según:
- Probabilidad de causar enfermedad.
- Gravedad de la misma.
- Formas de transmisión.
- Existencia de medidas preventivas o tratamientos eficaces.
Cuanto mayor es el nivel, más estrictas deben ser las medidas de contención y bioseguridad.
Medidas básicas de bioseguridad para evitar contagios
1. Uso correcto de Equipos de Protección Individual (EPI)
- Guantes adecuados al tipo de muestra y procedimiento.
- Mascarillas o respiradores cuando exista riesgo de aerosoles.
- Gafas de protección o pantallas faciales.
- Ropa de trabajo específica (batas, monos, calzado cerrado…).
El EPI debe utilizarse y desecharse siguiendo protocolos claros.
2. Higiene de manos y superficies
- Lavado de manos frecuente con agua y jabón o soluciones hidroalcohólicas.
- Limpieza y desinfección regular de mesas, equipos y zonas de alto contacto.
Elegir desinfectantes adecuados al tipo de microorganismo y respetar tiempos de contacto.
3. Técnicas de trabajo seguras
- Evitar procedimientos que generen salpicaduras o aerosoles.
- Utilizar cabinas de seguridad biológica cuando se manipulen agentes de riesgo.
- No pipetear nunca con la boca y respetar normas básicas de laboratorio.
4. Gestión correcta de residuos biológicos
- Separar y etiquetar correctamente los residuos potencialmente contaminados.
- Utilizar contenedores homologados para material punzante o cortante.
- Aplicar métodos de inactivación (autoclave, incineración, etc.) según el protocolo.
5. Formación y cultura de bioseguridad
La mejor medida de prevención es un equipo bien formado:
- Programas de formación inicial y reciclaje periódico.
- Simulacros y revisión de procedimientos.
- Fomento de una cultura en la que se comuniquen incidentes sin miedo a represalias.
Conclusión
Los microorganismos patógenos forman parte del día a día en muchos entornos profesionales, pero con medidas de bioseguridad adecuadas es posible minimizar el riesgo de contagio.
Combinar EPI, higiene, técnicas seguras, buena gestión de residuos y formación continua es la base para proteger tanto al personal como al entorno y garantizar un trabajo seguro con agentes biológicos.