Para conseguir una cosecha productiva y sana necesitas de un perfecto equilibrio entre la precisión técnica y la observación de campo. En España, donde la variedad de cultivos es extensa, es clave una gestión fitosanitaria de calidad, por lo que mejorar las aplicaciones será fundamental para aumentar la rentabilidad.
No se trata solamente de seleccionar un principio activo correcto, sino de garantizar que, una vez que mezclas los productos en la cuba, no generes reacciones adversas que puedan disminuir el rendimiento o la salud de los cultivos. A continuación, te explicamos cómo es la compatibilidad de los productos fitosanitarios y la mejor forma de aplicarlos.
El papel de una tabla de compatibilidad de productos fitosanitarios
Combinar productos para disminuir las operaciones con maquinaria pesada es muy común en los cultivos, pero requiere del uso de químicos peligrosos. Tener a la mano una tabla de compatibilidad de productos fitosanitarios es esencial para evitar daños al cultivo (fitotoxicidad) o la generación de precipitadores que causan obstrucciones en los atomizadores.
Además, sirve para conocer si un herbicida se puede combinar con un fungicida en especial sin cambiar su pH en la solución. En España, hay normas, tales como la Gestión Integrada de Plagas o GIO, la cual rige el uso eficiente de los productos fitosanitarios para asegurar la protección del entorno.
Son tres tipos de incompatibilidades que existen:
- Química
Reacciones que cambian la eficiencia del principio activo utilizado. - Física
Generación de espumas, sedimentos o grumos que no se pueden pulverizar. - Fisiológica
Al hacer la mezcla de dos sustancias químicas seguras que resulta tóxica al ser aplicado a los cultivos.

Cómo organizar la mezcla y preparar el caldo
El orden en el que se mezclan las sustancias es clave. Como normal general, los tanques utilizados deben ser llenados con 2/3 de su capacidad con agua y agitar constantemente antes de agregar algo.
Para conseguir una mayor eficacia en la mezcla del producto será esencial que respetes un orden que permita disolver la parte soluble.
Hay que destacar que, los líquidos, polvos o granulados (solubles), no se separan por fases y tampoco requieren agitación. Por este motivo, siempre debes colocarlos primero, justo después de los acondicionantes del agua, si son necesarios:
- Secuestrante o modificador de PH si se necesita.
- Tensoactivo si hace falta.
- Líquidos solubles.
- Polvos solubles o gránulos dispersables (humectados anteriormente de forma independiente).
- Líquido emulsionable.
- Polvo mojable.
- Líquido floable.
También, es clave que realices una prueba de jarra, especialmente cuando no cuentas con una tabla de compatibilidad de productos fitosanitarios actualizada. Esta simulación servirá para evitar problemas como precipitaciones que dañen la mezcla resultante.
Tipos de mezclas que se pueden originar
Los resultados de una prueba de jarra para conocer la compatibilidad de los productos fitosanitarios te sirve para diferenciar dos tipos de mezclas:
- Mezcla compatible
Es suave, no presenta fases diferenciadas y, si tienes una concentración baja de sedimentos, estos se disuelven con agitación casi al instante. Significa que los productos se pueden usar en conjunto. - Mezcla incompatible
Tiene un aspecto floculoso o con grumos. Si la agitas, no se disuelven los sedimentos o se separan casi al instante.

En ocasiones puedes evidenciar desprendimiento de calor, lo que significa que hay una reacción química. Si es así, no se recomienda utilizar compatibilizantes.
La industria agrícola depende del manejo correcto de los químicos en el campo. Si usas una guía de mezcla de productos fitosanitarios y sigues el orden correcto, no solamente habrá un ahorro económico, sino que la seguridad alimentaria y el cuidado medioambiental estarán garantizados.